miércoles, 12 de junio de 2019

La mascara de moustro

La máscara de monstruo, que tengo en mi velador, por las noches cobra vida y se transforma en un perro malvado que sale por las calles a morder a todo aquel que se cruza por su camino.
Por las mañanas, un niño llamado Lemur, toma la máscara y juega con ella. De tanto jugar, este niño ya tiene cara de perro. Es tanta la cara de quiltro, que todos al pasar le gritan fuertemente ¡cara de perro!.
Afortunadamente aun no muerde a nadie, pero es factible que en cualquier momento lo haga. Así que ten mucho cuidado con el niño cara de perro y mi mascara de monstruo mágica.

martes, 11 de junio de 2019

me gusta enamorarme

Me gusta enamorarme
y soñar que me ama
una muchacha extraña de la que no conozco
ni siquiera sus pasos. Es un fácil remedio
para que el corazón, ya sin prisas, me siga
bombeando la sangre de tanto amor perdido.
Así que cada día, salgo por los paseos,
recorro cada calle y busco por las plazas
a esa mujer soñada que nunca será mía.

Y me enamoro a tientas, como si fuera ciego
y me bastara sólo el olor de un perfume,
el sonido de un beso,
el roce de algún nombre que me traiga
una tenue caricia del pasado

Enamorarse es fácil. A mí al menos me pasa
cada día tres veces. Y ninguna
me dura más allá de algunas horas.

Es el amor de golpe, sin calendario fijo.
El amor que nos salva del presente imperfecto.