domingo, 10 de octubre de 2010

Historias anonimas

El domingo pasado hasta el tipo más malo se alegro con la noticia que 33 personas, 33 mineros, se encontraban vivas después de estar 17 días bajo tierra. Hace un mes el país no conocía sus nombres, no eran portadas en diarios ni motivo de columnas.

Juan es un joven que recorre 45 kilómetros para llegar a su trabajo, a veces los buses lo llevan por unas monedas, es lo mejor que encontró cerca de los Ángeles, no le conviene pagar pasaje por que se le va todo el sueldo en locomoción. Se levanta a las 5, para llegar antes de las 7, en el trabajo toma café y a veces su jefe lo deja comer uno de los sándwiches que sobraron.

Ana es jubilada, vive en la florida, pero su jubilación pronto se le acabara, así que de todas formas trabaja como vendedora para una empresa. En el trabajo la tratan de vieja, le dicen que se cansa, que es quejona, que ya no esta en edad de trabajar. Ella hubiera querido estar leyendo o viajando a la playa, el dinero no le alcanza, tiene que estar a las 8:30 en la oficina, si llega tarde la amenazaron con despedirla, no participa en el sindicato por que a los que organizaron uno los despidieron.

Sandra, tiene 38 años, soltera, quiere ser madre y no tiene pololo. Se levanta a las 6 AM, vive en puente alto cerca de la población el volcán II, a las 8 y 30 entra a clases, estudia una carrera técnica, sale cerca de las 2 de clases, a las 3 entra a trabajar, hace encuestas hasta las 21 horas, nunca se las pagan todas pero ya se canso de reclamar, lo soporta por que el horario le acomoda, llega a las 23 horas a su casa, se toma un te, chatea un rato mira Facebook. A las 00 horas esta chata y lo fines de semana no le dan ganas de salir a carretear, ya que el sábado trabaja todo el día. Para las vacaciones quiere levantarse a las 11.

Víctor Hugo se fue a vivir con su mina, a casa de sus suegros llevan cerca de tres meses viviendo. El intenta pasar poco en casa ya que le enrostran que es allegado, a veces tiene que dormir en el sofá, por que viene una tía y ocupa la pieza de la polola y es feo que lo vea dormir con un hombre. Ama a su mujer, solo quiere estar con ella, sueña arrendar una pieza y llevársela de ahí, aunque ella extrañaría a su familia, se lo va a proponer cuando termine de pagar el plasma que le regalaron a su suegra, su familia no lo habla por que se fue a vivir a otra casa.

Don Raúl no sabe lo de los mineros, no sabe como le fue a Chile en el mundial, no tiene idea quien gano fiebre de baile, ni siquiera sabe donde esta, esta internado hace meses en un hospital psiquiátrico, vive dopado para que no moleste, no me dejan hablar con el, quiero contar su historia pero me dicen que hay “cosas” mas importantes para una nota y “gente” mas importante que don Raúl.

martes, 5 de octubre de 2010

Sè tu mismo

Sé tu mismo

A la gente se le adiestra para ser actores; en todo el mundo verás que toda la gente actúa. A todos se les educa para actuar... nombres muy bellos -etiquetas, maneras-, pero detrás se oculta una psicología sutil para hacerte olvidar tu originalidad y para que te embebas del papel de actor que los intereses creados te tienen asignado.

Nunca te sientas inspirado por nadie. Permanece abierto. Cuando veas un hermoso atardecer, disfruta de su belleza; cuando veas a un Buda, disfruta de su belleza, de su autenticidad, de su silencio. Disfruta la verdad que ha realizado, pero no te conviertas en su seguidor. Todos los seguidores se pierden.

Sigue siendo tú mismo, porque los hombres como Gautama Buda se encontraron por ser ellos mismos. Todos esos hermosos nombres: Lao Tse, Chuang Tzu, Lieh Tzu, Bodhidharma, Nagarjuna, Pitágoras, Sócrates, Heráclito, Epicuro, todos aquellos que han sido fuente de inspiración para tanta gente, eran ellos mismos y nunca se sentían inspirados por nadie. Así es como protegían su originalidad y seguían siendo ellos mismos.

He estado con maestros y los he amado. Pero para mí, el deseo mismo de ser como ellos es feo. Con un hombre es suficiente; otro igual a él no enriquecerá la existencia, sólo será una carga.

Para mí, la unicidad de los individuos es la mayor verdad. Ama a la gente que encuentres auténtica y verdadera en alguna dimensión, la gente que esté floreciendo. Pero recuerda que están floreciendo por su autenticidad y su originalidad; por eso no caigas en la trampa de seguirles. Sé tú mismo.

La famosa máxima de Sócrates es: «Conócete a ti mismo.» Pero no está completa. Antes de «Conócete a ti mismo» hace falta otra máxima: «Sé tú mismo»; de otro modo quizá llegues a conocer al actor que aparentas ser. Conocerte es lo segundo; lo primero es ser tú mismo.
Osho