jueves, 18 de septiembre de 2014

Disponible al gozo

El gozo es la sustancia de la cual está hecha la existencia.
Saraha dice: estáte disponible al gozo de dondequiera que venga. Nunca lo rehúses. No lo condenes. ¿Que sucede cuando es del cuerpo? Entonces Dios está llamando a tu cuerpo. Cuando estás comiendo y sientes cierto gozo, disfruta de tu comida, es Dios, te lo estás tragando. Cuando tomas la mano de una mujer o de un hombre o de un amigo o de cualquiera, con mucho amor y hay una energía en la emoción de tu cuerpo, una danza, una profunda danza en la energía de tu cuerpo; cuando estás conmocionado, algo como la electricidad vibra, se renueva, te rejuvenece, algo te hace estar tan vivo como nunca antes lo has estado; es gozo, es Dios viniendo a través del cuerpo. Escuchando música te sientes inmensamente feliz, es gozo a través de la mente. Mirando un flor sin tocarla y sin juicio, llega un momento en el que hay éxtasis; sutil, silencioso, de una profunda bendición. Todas son diferentes manifestaciones del gozo.
"Gozo" es una de las palabras más hermosas. Cubre todos los campos de todas las clases de felicidad. El Tantra dice que lo primero es estar disponible al gozo. Te sorprenderás: ¿por qué esta insistencia? ¿no estamos disponibles para el gozo? Sí, es triste decirlo, pero así es: no lo estás. Nadie lo está. Somos más receptivos al sufrimiento; estamos más preparados para sufrir que para gozar; estamos más disponibles para la desdicha que para el gozo. Hay algo muy importante en todo esto.
El gozo se lleva lejos de tu ego, y la desdicha te da un ego muy fuerte. La desdicha crea al ego, el gozo lo hace desaparecer. Cualquier momento de gozo, y tú te pierdes en él. El momento de gozo no es un momento de ego; el momento de desdicha es un momento de ego muy condesado. Cuando eres desgraciado, tú eres; cuando estás lleno de gozo, desapareces.
Osho, de La experiencia tántrica

martes, 9 de septiembre de 2014

La hierba crece por sí misma

El zen es pasivo. Por eso, en el zen sentarse se convierte en una de las meditaciones más importantes. Sólo sentarse... zazen. La gente zen dice que si simplemente te sientas, sin hacer nada, empiezan a suceder cosas. Las cosas empiezan a ocurrir por sí mismas; no necesitas ir tras ellas, ni ellas buscarte a ti, ni tú a ellas. Llegan por sí mismas. Tú simplemente permaneces sentado. Si puedes sentarte en silencio, si puedes caer en una tremenda quietud, si puedes relajarte, si puedes abandonar todas las tensiones y convertirte en un estanque silencioso de energía, sin ir a ninguna parte, sin buscar nada, Dios empieza a verterse en ti. Dios viene a ti desde todas partes. Sólo sentado, sin hacer nada, llega la primavera, y la hierba crece por sí misma.
Y recuerda, cuando el zen dice “solo sentarse”, quiere decir sólo sentarse, nada más, ni siquiera un mantra. Si repites un mantra entonces no estás sólo sentado, estás otra vez implicado en tonterías, dándole vueltas a algo mental. En cambio, si no haces nada de nada... Los pensamientos llegan y llegan, y luego se van... Si llegan, bien; si no llegan, bien. No te implicas en lo que sucede, estás simplemente sentado. Si te sientas cansado, te rindes. Si te sientes que las piernas se tensan, entonces estíralas. Permanece natural. Ni siquiera observes. No hagas esfuerzo alguno, de ningún tipo. Eso es lo que quiere decir cuando dicen “sólo sentarse”. Sucede sólo sentándose.
El zen es el enfoque femenino, y la religión es básicamente femenina. La ciencia es masculina, la filosofía es masculina... la religión es femenina. Todo lo que tiene el mundo es hermoso –poesía, pintura, danza- proviene de la mente femenina.
No tiene por qué venir de las mujeres, porque las mujeres todavía no son libres para crear. Pero ya les llegará. Cuando el zen vaya cobrando importancia en el mundo, la mente femenina experimentará un gran despliegue, una enorme explosión. Las cosas se mueven al unísono. El pasado ha estado dominado por lo masculino, de ahí el islam, el cristianismo y el hinduismo. El futuro va a ser más femenino, más suave, más pasivo, más relajado, más estético, más poético. Y en esa atmósfera poética el zen se convertirá en la cosa más significativa del mundo.
Osho

viernes, 5 de septiembre de 2014

LOS EDUCADORES NO RECONOCEN QUE LOS TRASTORNOS DE LA ATENCIÓN SON UNA RESPUESTA SANA A UNA EDUCACIÓN INSANA

Claudio Naranjo: No se educa para la sabiduría ni para la comprensión, se educa para pasar pruebas, para pasar test. Esa es la terrible pérdida de vida y de tiempo y el robo que le hacen a la gente en sus vidas. No se ve el aspecto perverso de una educación que quiere servir al sistema económico, al sistema de los negocios. Yo tuve la suerte de pasar por la escuela de medicina sin pagar nunca un peso. El hecho de que hoy no se valore la educación como se valoraba antes se refleja no solo en que se use como objeto comercial sino que ni siquiera se puede importar libros al país sin esa exención que tenían los libros cuando yo era joven. Es una vergüenza que Chile haya roto con esa tradición de no pagar impuestos a los libros. Hubo un terremoto en la cultura chilena antigua y no se ha recuperado de ese terremoto. Chile no se ha recuperado del apagón intelectual, el apagón intelectual sigue.
Cómo te imaginarías ese cambio en la educación si uno pudiera aplicarlo ahora, así como un sueño, esa malla curricular ideal.
Empezaría por citar lo que ha dictaminado la Unesco, que muy sabiamente ha dicho: educar debe ser para hacer, aprender a aprender, aprender a convivir y aprender a hacer. Si hiciéramos eso estaríamos muy bien. Hay muchas escuelas que dicen que lo están haciendo, pero confunden ridículamente la retórica con la realidad. En España por ejemplo, que es donde yo paso más tiempo, se está hablando en los últimos 10 años de la importancia de la educación emocional. Aprender a convivir es aprender a gestionar las emociones, a tener cultura emocional y crecimiento emocional y un desarrollo de los distintos matices en la vida amorosa, pero la palabra amor sigue siendo un tabú en el mundo burocrático.
Todos aspiran al amor y está lleno de libros, de revistas, de películas, de telenovelas, pero no entra en el mundo académico, en el mundo del trabajo, es como que tenemos que estar divididos, como que uno ama en la casa un ratito y el resto del tiempo no ama.
Personalmente creo haberlo aprendido a través de muchos años de búsqueda y creo que lo que ha impedido que se haga realidad es que los que saben algo de eso son los terapeutas, no los educadores. Los educadores se han mantenido en la ignorancia de la vida emocional porque hay una división competitiva entre las esferas del trabajo. Los chamanes al mismo tiempo eran terapeutas y educadores y sacerdotes y esas cosas eran una sola. Deberíamos volver a una educación de las tradiciones espirituales que realmente saben hacer crecer a la gente, que se vuelvan a encontrar en la educación lo emocional lo intelectual e incluso lo animal.
Hablaste de los cambios y estos cambios parece que no van a venir nunca de los gobiernos o de la política sino que van a venir de la gente. Pero la gente sale a protestar, quiere los cambios, pero a la vez es como que no supieran dónde encontrarlos, no saben lo que desean. 
Es que no saben dónde encontrar a la gente que los sepa implementar. Pero si aparece alguien que los sepa implementar, como yo que he formado mucha gente, se preguntan por qué este y no aquellos otros. Si yo le dijera a un gobierno por qué no me encargan la transformación de la educación –algo para lo que tengo credenciales- sería más difícil de lo que le fue a Freud. Freud estuvo en un mundo menos burocratizado y sus ideas se abrieron paso con el tiempo aunque eran todas intuiciones, eran intuiciones clínicas, no estaban basadas en los estudios experimentales que se pide hoy, con estudios experimentales se puede probar una cosa y la contraria como los abogados que tienen la mitad de la biblioteca al servicio o en contra del individuo que se trate.
Creo que hay poderes fácticos, intereses comerciales demasiado fuertes detrás de todo como para que suceda algo como lo que dices…
La educación está como si hubiera sido diseñada para quitar, para robarle la conciencia a la gente, para tenerlos tan ocupados en cosas estúpidas que no hay posibilidades de desarrollo humano, de desarrollo de la libertad, de la espontaneidad, de la creatividad, desarrollo de cosas que son fundamentales para entenderse a sí mismo y para así cambiar.
Aquí a mí me obligaron a darle a mi hijo ritalín o si no lo echaban del colegio y me dieron melerin cuando yo era niña por muchos años. 
Los educadores no reconocen que los trastornos de la atención son una respuesta sana a una educación insana. La educación es la patológica, patologizante, y los trastornos de la atención son simplemente el resultado de que se les está queriendo dar arena de comer a los niños y es normal que no quieran atender a esas banalidades.
Breve extracto de una entrevista con Claudio Naranjo

Fuente: http://planosinfin.com/los-educadores-reconocen-que-los-trastornos-de-la-atencion-son-una-respuesta-sana-una-educacion-insana/

claudio-naranjo

jueves, 21 de agosto de 2014

La risa es peligrosa y rebelde

La risa es una de las cosas más reprimidas por la sociedad en todo el mundo, en todas las épocas.
La sociedad quiere que seas serio, los padres quieren que sus hijos sean serios, los maestros quieren que sus alumnos sean serios, los jefes quieren que sus subordinados sean serios, los comandantes desean que sus soldados sean serios. La seriedad es un requisito para todos.
La risa es peligrosa y rebelde. Si un maestro te está enseñando algo y tú empiezas a reírte, se lo tomará como un insulto. Si tus padres te están diciendo algo y tú empiezas a reírte, se lo tomarán como un insulto. La seriedad es considerada honorable, es respetada.
La risa ha sido reprimida en tal medida que, aunque en todas partes la vida es hilarante, nadie ríe. Si liberas a tu risa de sus cadenas, de sus ligaduras, te sorprenderás: a cada paso sucede algo hilarante.
La vida no es seria. Solamente las tumbas son serias, sólo la muerte es seria. La vida es amor, la vida es risa, la vida es danza, es una canción.
Pero hemos de dar a la vida una nueva orientación. El pasado ha dejado a la vida tremendamente lisiada, te ha hecho casi ciego a la risa como la gente que es ciega para un determinado color.
Un diez por ciento de la gente es ciega para un determinado color. Es un porcentaje elevado, pero los que lo padecen no son conscientes de su daltonismo.
George Bernard Shaw tenía este tipo de ceguera, pero no se enteró hasta los sesenta años. El día de su cumpleaños alguien le regaló una chaqueta, una americana, pero se olvidó de regalarle la corbata. George Bernard Shaw fue con su secretaria a comprar una corbata que hiciera juego con la chaqueta, pues le gustaba mucho. Se puso a mirar corbatas y eligió una. Su secretaria se quedó perpleja, casi sin creérselo: la chaqueta era amarilla y la corbata verde.
Le dijo: -¿Qué haces? Esa combinación es muy estrafalaria.
Él contestó: -¿Por qué ha de ser estrafalaria? Son del mismo color.
El vendedor, el encargado del almacén, todos, acudieron y se preguntaban cómo era posible… Era incapaz de distinguir entre el amarillo y el verde. Le parecían iguales. Era daltónico. Pero durante sesenta años no se había dado cuenta.
Y en el mundo, un diez por cuento de la gente es daltónica. Confunden determinados colores o son ciegos para alguno. La constante represión de la risa te ha convertido en daltónico para la risa.
En todas partes surge la ocasión, pero tú no encuentras razón alguna para reír. Si tu risa fuera liberada de sus ligaduras, el mundo estaría lleno de risas. Y el que esté lleno de risa es una bendición porque eso cambiará por completo la vida del ser humano. No te hará ser tan miserable como actualmente eres. En realidad, no eres tan miserable como aparentas: es tu miseria más tu seriedad lo que te hace parecer tan miserable. Simplemente: ¡añade risa a tu miseria y no parecerás tan miserable!
Osho

martes, 19 de agosto de 2014

Las masas “celebran” lo “absurdo”

A mucha gente quizás le parezca una pregunta sin sentido, centrada en algo anecdótico.
Pero es algo más profundo de lo que parece…
¿Por qué la gente celebra un gol?
¿Por qué saltan, bailan, se abrazan o gritan de alegría cuando “su equipo” marca un tanto?
¿Acaso ganan dinero con ello?
¿Les regalan un coche por ese gol?
¿Ese tanto les garantiza que les crecerá el pelo, que perderán el michelín sobrante o que crecerán de estatura?
¿Les han prometido que les aprobarán un examen o que les subirán el sueldo si la pelotita alcanza las mallas?
Entonces,
¿Qué están celebrando?
¿De dónde proviene ese estallido de alegría?
¿Qué relación real y tangible hay entre que ese balón se introduzca en la portería y sus vidas?
Podrían alegrarse de ver caer una hoja de un árbol o de ver a un gato rascándose tras la oreja y tales acontecimientos guardarían la misma relación con sus existencias, a nivel real, que el hecho de que un balón chutado por un desconocido pase entre 3 palos.
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La única razón por la que esas personas celebran ese acontecimiento intrascendente no relacionado con sus vidas, se debe al software psíquico instalado en sus cabezas.
En su mente, hay grabada una instrucción que les dicta, literalmente:
“cuando marque un gol tal equipo, te alegrarás”.
Así pues, estamos ante un fenómeno de pura programación mental. Una programación mental que forma parte del Sistema.
Que de hecho, es el Sistema en sí mismo…
Mucha gente cree que cuando hablamos de “el Sistema” solo hacemos referencia a grandes asuntos como todo lo referente a la organización social, las ideologías y creencias, la política o el reparto de las riquezas, los recursos y el dinero.
Pero en realidad, el Sistema es mucho más profundo.
Abarca toda la programación mental que hay instalada en nuestro cerebro y alcanza hasta los detalles aparentemente más insignificantes; aquellos a los que nadie presta atención, pero que en realidad mantienen toda la estructura en pie.
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Son esas pequeñas cosas que todos asumimos como normales y la naturaleza de las cuales jamás llegamos a cuestionar. Cosas que hacemos y sentimos automáticamente, como el respirar y que configuran nuestra realidad cotidiana.
Identificar todos y cada uno de esos mecanismos es la clave para comprender por dónde debemos empezar a desmontar esa programación mental a la que estamos subyugados y que tanto nos esclaviza.
Un trabajo difícil que exige que nos hagamos preguntas, muchas de las cuales, en un principio, nos parecerán absurdas y desconcertantes.
Pregúntate por qué y para qué
Por ejemplo, actualmente el hombre que alberga el récord mundial de velocidad corriendo es Usain Bolt. Bolt es capaz de recorrer 100 metros en tan solo 9,58 segundos.
Un hecho que provoca que todo el mundo le admire y le aclame por ello.
Por esa razón, el atleta acapara fotografías, vídeos, portadas y reportajes en televisiones y revistas, así como suculentos contratos publicitarios con los que gana enormes cantidades de dinero.
Y la pregunta es ¿por qué?
De acuerdo, porque Usain Bolt corre los 100 metros en 9,58 segundos… muy bien, ¿Y qué?
Es el más rápido del mundo, ya lo sabemos…
¿Pero de qué sirve?
¿Corre para salvar a alguien de un incendio?
¿Corre para llevar un mensaje importante que salvará al mundo?
¿Corre porque le persigue un leopardo y quiere salvarse?
¿Qué importancia real tiene que corra tanto, pues?
¿Qué función tiene su “correr”?
¿Importa realmente que sea el que corre más del mundo?
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A la mayoría de gente, estas preguntas le parecerán ridículas… pero lo que es realmente ridículo es lo que hace la sociedad valorando “al que corre más” porqué sí.
Lo miréis por donde lo miréis, es algo que no tiene sentido.
Pongamos otro ejemplo.
Sir Edmund Hillary fue (oficialmente), el primer ser humano en alcanzar la cima del monte Everest. Su nombre figura en las enciclopedias y ha pasado a la historia por ello…
Pero, ¿por qué? ¿Por qué no se destaca jamás al que subió tercero, al que subió vigésimo quinto, al que subió vestido de verde o al que alcanzó la cima con un nombre empezado por la letra “g”?
Y ante todo,
¿Por qué hemos de admirar a alguien que sube a lo alto de una montaña?
¿Es realmente importante subir a una montaña?
¿Sí? ¿Por qué?
¿Alguien puede justificarlo con auténticas razones de peso?
Y es que el Sistema es esto…
Es el conjunto de mecanismos que provocan que dentro de nuestra mente adquieran gran relevancia hechos que realmente no tienen ningún valor real.
El Sistema hace que le otorguemos VALOR a alguien que es el primero en hacer alguna cosa, o a alguien que es el que levanta más peso, va más rápido o bate algún “récord” y ni tan solo nos preguntamos “por qué”.
Y una vez instalado ese mecanismo de valoración ficticia, genera en nosotros emociones basadas en esos hechos vacíos de sentido.
Vemos a esos deportistas triunfando o fracasando y sentimos admiración, alegría, devoción, envidia o rabia y no podemos controlar esas emocionesgeneradas a partir de la nada.
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El Sistema está tan integrado y arraigado en nuestro interior que somos incapaces de detectar su presencia y de preguntarnos qué hacen esos mecanismos absurdos dentro de nuestra cabeza y porqué nos hacen reaccionar visceralmente ante un hecho sin sentido que no nos afecta para nada.
Vivimos inmersos en una ficción instalada dentro de nuestra psique. Una ficción que nos controla, conduce y esclaviza, pero que no es más que un enorme castillo de humo sin ningún cimiento real.
Como decíamos en un anterior artículo titulado “EL AUTÉNTICO VALOR DE LAS COSAS”, todo en nuestro mundo gira alrededor del Valor que le otorgamos a los elementos que nos rodean.
Sabemos que hay cosas que tienen un valor intrínseco y absoluto, porque sin ellas no podríamos vivir, como por ejemplo el aire, el agua, la comida, el entorno, nuestro propio cuerpo o nuestro tiempo de vida.
El valor de todos estos elementos es incalculable.
En cambio, hay una inmensa cantidad de elementos a nuestro alrededor de Valor Vacío o Relativo; esos elementos tienen exactamente el valor que nosotros decidamos otorgarles.
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Poníamos el ejemplo de un billete. Un billete no es más que un pedazo de papel al cual otorgamos valor llamándolo “dinero” y otorgándole una serie de funciones.
Sin embargo, ese valor solo existe en el interior de nuestra mente.
Si en un momento dado decidimos que no tiene ningún valor, para nosotros ese billete será lo que siempre ha sido en realidad: un trozo de papel.
De esta manera, llegamos a la conclusión de que el Sistema es el conjunto de mecanismos mentales que convierten esos valores vacíos y relativos en cadenas que nos esclavizan en el interior de nuestra psique.
Pues bien, lo mismo sucede con todo lo expuesto anteriormente en relación al deporte.
Un gol, una copa, una marca, una victoria deportiva o ser el primero en conseguir algo, tiene exactamente el valor que nosotros decidamos darle. Y ninguno más.
El mundo del deporte, de los récords o de las competiciones es un reflejo fidedigno de las dinámicas de funcionamiento del Sistema dentro de nuestro cerebro.
Todos los triunfos, hitos y marcas tienen un valor ficticio que solo existe en nuestra psique.


Las masas “celebran” lo “absurdo”
del Sitio Web GazzettaDelApocalipsis


sábado, 16 de agosto de 2014

Y bailó, bailó y bailó

Sucedió a uno de los más grandes místicos sufíes. Su nombre era Maulana Jalaludín Rumi. Fue uno de los más grandes místicos y poetas sufíes. Estaba pasaendo por su pueblo y cruzó por la calle donde los orfebres estaban trabajando. Había estado tratando de orar, pero no lo había conseguido. Había estado rezando noches y días, pero sólo se había sentido cada vez más frustrado; sus manos seguían vacías. El rezar le era esquivo; no conseguía sumirse en los rezos. Se esforzaba al máximo, apretaba los puños… pero en cuanto abría su puño, no había nada.
Estaba atravesando el mercado por la calle de los orfebres. Estaban martillando platos de oro y había mucho ruido. Él se quedó mirándolos. De repente, algo le atrapó, le poseyó. En el martilleo de aquellos platos de oro empezó a oir el nombre de Al.la: «Al.la, Al.la, Al.la». No podía creerlo. Sintió surgir, en sí mismo, una armonía y se vio invadido por un éxtasis y una beatitud tales, que empezó a danzar. Se puso a dar vueltas. Aquel día, en aquel pequeño pueblo, debido a aquellos orfebres, a su martilleo y al ruido, apareció el primer derviche girado, ésa fue la primera vez que surgió la danza de los giros.
Él nunca se lo había imaginado, pero ¿qué puedes hacer cuando te sientes tan dichoso, cuando algo se apodera de ti? ¿Qué otra cosa puedes hacer más que bailar cuando tu corazón se siente feliz? Y bailó, bailó y bailó durante horas y todo el mercado se atestó de gente que creía que se había vuelto loco. La gente empezó a pensar: «A la gente religiosa siempre le sucede lo mismo: se vuelve loca».
Ese día se convirtió en un Buda.

Osho, de Tao los tres tesoros

domingo, 10 de agosto de 2014

Cuando me amé de verdad, por Charles Chaplin

chaplinCuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!
No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin