sábado, 18 de agosto de 2012

Hombre directo a los valles de la alegría


Soy un hombre sencillo; soy un hombre sencillo que viene de la ciudad y que va en dirección a los ríos, las montañas y el viento fresco. No le he mentido a nadie, al menos con mi consentimiento; ni me he confesado, por que no tengo crimen por el cual hacerlo.
Llevo un rumbo lejano, hacia el valle, donde no sea sólo un loco en medio de la locura. Y ni yo los cuestione por su propia locura.
No llevo traje porque me queda mal y no traigo corbata por que ésta me impide respirar. Mi pantalón esta desteñido por el sol, la tierra y por la brisa del mar, ya que no es la primera vez que escapo de la ciudad.
No calzo zapatos, por que con estos no se me llenan de tierra los pies y sin éstos el agua fluye de mejor manera en la piel.
Mi pelo baila con el viento y mi rostro se llena de felicidad, mientras más es acariciado por la brisa.
Mi caminar es tranquilo y eterno. Nada me apura en llegar al sitio en que todos en algún minuto nos encontraremos. La gente llora porque no corro como ellos: es una de las razones por que partí rumbo al valle.
Soy un hombre sencillo que no lleva mascara ni disfraz. Estas cosas solo me alejan de la gente que amo y recuerdo con cariño, a pesar de su disfraz.
No siento frió ni desilusión, a pesar de no llevar abrigo; el sol es mi mejor aliado y la luna mi mejor compañera en los bríos de insatisfacción.
El hambre, la mitigo con trozos de raíces que el camino ofrece a mi paso. Para saciar mi sed, abro la boca y bebo agua de lluvia directo a mis entrañas.
Seguiré  rumbo al valle así, entre la noche y su tierna oscuridad. En el amanecer estaré entrando por los senderos de la vida. En la pasividad, que las miradas de este hermoso lugar, nos entrega a los extraños viajeros del tiempo. 
Soy un hombre con pies descalzos y  con la sonrisa más grande que cualquier hombre puede tener.

sábado, 11 de agosto de 2012

Instantánea


El dragón es un animal quimérico, yo soy un dragón
y te amo,
es decir amo tu nariz, la sorpresa
del zafiro de tus ojos,
lo que más amo es el zafiro de tus ojos;

pero lo que con evidencia me muslifica son tus muslos
longilíneos cuyo formato me vuela
sexo y cisne a la vez aclarándome lo perverso
que puede ser la rosa, si hay rosa
en la palpación, seda, olfato

o, más que olfato y seda, traslación
de un sentido a otro, dado lo inabarcable
de la pintura entiéndase
por lo veloz de la tersura
gloriosa y gozosa que hay en ti, de la mariposa,

así pasen los años como sonaba bajo el humo el célebre
piano de marfil en la película; ¿qué fue
de Humphrey Bogart y aquella alta copa nórdica
cuya esbeltez era como una trizadura: qué fue
del vestido blanco?

Décadas de piel. De repente el hombre es décadas de piel, urna
de frenesí y
perdición, y la aorta
de vivir es tristeza,
de repente yo mismo soy tristeza;

entonces es cuando hablo con tus rodillas y me encomiendo
a un vellocino así más durable
que el amaranto, y ahondo en tu amapola con
liturgia y desenfreno,
entonces es cuando ahondo en tu amapola,
y entro en la epifanía de la inmediatez
ventilada por la lozanía, y soy tacto
de ojo, apresúrate, y escribo fósforo si
veo simultáneamente de la nuca al pie
equa y alquimi
a.

Gonzalo rojas


miércoles, 8 de agosto de 2012

Por estos días


Y en estos minutos
Donde las horas corren y las prisas abundan
En estas horas donde la bulla concierne a todos menos a mí
Y en estos días que días mas sencillos frente al mar
Unos pasos y me recuesto en la arena
Un sueño, y el horizonte me regala tu horizonte
En estos días me habita la esperanza
Que por cuatro o cinco tempestades había dejado de creer
En estos días las letras nacen y crecen
Crecen como las olas en el mar
Por el viento
Por la vida
Por la fuerza
Sin espanto, con mucho canto
Y en estos minutos escucho el silencio
Me habita la alegría
Me sorprende la vida

jueves, 2 de agosto de 2012

Enojado


¿Has observado que sólo te enfadas con aquellas personas que te son muy próximas? Cuanto más intimidad, más rabia. ¿Por qué? Cuanto más grande sea la distancia entre tú y la otra persona, menos rabia habrá. No te enfadas con un extraño. Te enfadas con tu mujer, con tu marido, con tu hijo, con tu hija, con tu madre. ¿Por qué? ¿Por qué te enfadas más con las personas con las que tienes mayor intimidad? La razón es esta: estás enfadado contigo mismo. Cuanto más intimidad tiene una persona contigo, más identificado está contigo. Estás enfadado contigo mismo, por eso siempre que tienes a alguien cerca puedes echarle tu rabia encima. Se ha vuelto parte de ti.
Con la meditación estarás cada vez más feliz contigo mismo; recuerda, contigo mismo.
Es un milagro cuando alguien está más feliz con uno mismo. Nosotros, o estamos felices con alguien o enfadados con alguien. Cuando uno va sintiéndose más feliz con uno mismo, esto es realmente enamorarse de uno mismo. Y cuando estás enamorado de ti mismo, es difícil enfadarse. Todo el asunto te parece ridículo. Habrá cada vez menos rabia, cada vez más amor y más compasión.
Cada vez que una nueva persona se hace consciente de su ser más interno, escúchalo, y mientras esté vivo, permanece disponible a él.
Va a ser duro estar disponible al Maestro vivo, porque él no sólo te estará enseñando palabras, él estará cortando trozos de tu ser. Duele, porque has acumulado tanta basura innecesaria alrededor tuyo; tiene que ser cortado, cortado sin piedad. Solamente entonces puede tu ser esencial ser revelado en toda su belleza.

sábado, 28 de julio de 2012

Para la cátedra de Literatura


Enrique Buenaventura estaba bebiendo ron en una taberna de Cali, cuando un desconocido se acercó a la mesa. El hombre se presentó, era de oficio albañil, a sus órdenes, para servirlo:
—Necesito que me escriba una carta. Una carta de amor.
—¿Yo?
—Me han dicho que usted puede.
Enrique no era especialista, pero hinchó el pecho. El albañil aclaró que él no era analfabeto:
—Yo puedo escribir. Pero una carta así, no puedo.
—¿Y para quién es la carta?
—Para... ella.
—¿Y usted qué quiere decirle?
—Si lo sé, no le pido.
Enrique se rascó la cabeza.
Esa noche, puso manos a la obra.
Al día siguiente, el albañil leyó la carta:
—Eso —dijo, y le brillaron los ojos—. Eso era. Pero yo no sabía que era eso lo que yo quería decir. 


Eduardo Galeano

jueves, 26 de julio de 2012

domingo, 22 de julio de 2012

Frases

El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor.
Confucio .

El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada.
Johann Wolfgang Goethe .


La televisión es el único somnífero que se toma por los ojos.
Vittorio de Sica


‎"El verso, por donde quiera que se quiebre, ha de dar luz y perfume."
José Martí

"Los dioses facilitan el primer verso; los demás, los hace el poeta." 
Paul Ambroise Valér


«Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio». 
Octavio Paz.