domingo, 14 de octubre de 2012

Locura


¡El mundo ha conocido locos tan hermosos! De hecho, todos los grandes hombres del mundo han sido un poco locos, locos ante los ojos de la masa. Su locura residía en que no eran desgraciados, no sufrían de ansiedad, no temían a la muerte, no se preocupaban por trivialidades. Vivían cada momento con totalidad e intensidad, y a causa de esta totalidad e intensidad, su vida se convirtió en una hermosa flor, estaban llenos de fragancia, amor, vida y risa. Pero esto hiere a los millones de personas que te rodean. No pueden aceptar la idea de que hayas conseguido algo que ellos no lograron; intentarán de todas las formas convertirte en un miserable. Su condena no es más que un esfuerzo por hacerte infeliz, por destruir tu danza, por arrebatarte tu alegría, para que así, puedas volver al rebaño.
Uno tiene que armarse de valor, y si la gente dice que estás loco, disfruta de la idea. Diles: "Tienes razón; en este mundo, sólo la gente loca puede ser feliz y alegre. Yo he elegido la locura con alegría, felicidad, y danza; vosotros habéis elegido la cordura con infelicidad, angustia e infierno. Nuestras elecciones son diferentes. Sed cuerdos y seguid siendo miserables; dejadme solo con mi locura. No os ofendáis; yo no me siento ofendido por todos vosotros; tanta gente cuerda en el mundo y yo no me siento ofendido

miércoles, 10 de octubre de 2012

Vive existecialmente


Vive existencialmente. No vivas según ideas. Que uno debería ser así, que uno debería ser asa, que uno debería comportarse de tal forma. No vivas según ideas, responde a la existencia.
Cada día trae su propio afán. Responde con todo tu corazón a cualquier cosa, sea lo que sea. Tu ser está aquí y ahora.
Espontaneidad, sencillez, naturalidad, estas son sus características, no vivas una vida confeccionada de antemano. No lleves mapas, cómo vivir, cómo no vivir. Permite la vida, ve con ella a donde quiera que te lleve. No intentes ir contra la corriente. Ve con el todo, fluye con la corriente. Fluye tan totalmente con la corriente que pronto dejas de estar separado de la corriente, te conviertes en la corriente. Vivir existencialmente significa que cada momento tiene que decidirse por si mismo.
La vida es atómica. No decidas de antemano, no prepares la forma de vivir. Vives preocupadamente de lo que tienes que hacer, ensayando cada uno de los pasos, así que llegado el momento no sabes si estás respondiendo a lo que está pasando o a lo que imaginaste. Entonces... todo se vuelve falso.
Los creyentes son quienes están continuamente buscando creer en algo, creer en alguien. No pueden vivir sin creencias. La creencia es un alimento espiritual, y la creencia siempre está vacía, no tiene contenido, es una simulación. Simula ser verdad y es barata, no tienes que pagar nada por ella.
Las personas hablan de Dios, las personas hablan del alma, las personas hablan de la verdad; y hablando se convencen a si mismos de que saben acerca de esas cosas. Y no saben nada, sólo son creyentes. La creencia es el veneno más grande del mundo. Ha impedido que el superconsciente aparezca en tu alma. Destruye tu inteligencia, te mantiene retardado, te vuelves muy conocedor, te vuelves muy erudito, muy respetable. Pero en lo profundo no hay nada más que oscuridad. Este conocimiento no puede traer ninguna transformación.
Si la humanidad en vez de estar orientada por creencias lo estuviera por sabiduría, no estaríamos al borde de un desastre mundial. Ojalá despertemos a tiempo y no que lo hagamos cuando sea demasiado tarde.
Osho

martes, 9 de octubre de 2012

Alta hora de la noche


Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.

Roque Dalton

lunes, 8 de octubre de 2012

Mas que una pasión


Ése era el día más feliz de mi vida: mi  padre Leonel  me llevaba por primera vez a la emoción más grande del mundo, aquella que hace reír, llorar y reunirse a toda la familia en torno a noventa minutos de magia, la misma que en el mundial del 78 ocultó cientos de miles de crímenes, y que veinte años mas tarde fue el único suceso capaz de abrazar a Irakíes y Norteamericanos.
Aquel domingo desperté temprano. Mi padre leía tranquilamente el diario, en el que estaba anunciado el gran acontecimiento, a las 16 horas. En el estadio nacional, el partido había sido declarado de alto riesgo,  por lo que habría más de mil efectivos policiales para proteger a los arriesgados espectadores.
Mamá preparó el almuerzo temprano. Mi padre me regaló la camiseta más azul que encontró, con la “U” más roja que había visto en mi vida: era tan grande que no me cabía en el corazón. No recuerdo qué comí; solo el ¡Vamos¡, que significó mi delirio y las bendiciones  de mi madre.
A la llegada al estadio, cada hinchada tenia su sector asignado. Los del colo  en el norte, el bulla  en el codo sur. Al caminar por los pasillos me temblaban las piernas. Mi corazón, latía rápidamente y mis manos estaban sudorosas. Estaba todo listo: galería sur  10780 era el lugar asignado para mí, 10880 para mi padre. La fiesta era completa, tal como el diario decía. Un piquete de policías separaba a las hinchadas, para que estas no se agredieran.
El partido fue emocionante, una llegada en cada pórtico en el primer tiempo y un poste en él ultimo minuto del segundo tiempo. En fin, un cero a cero apasionante. El publico despidió a los jugadores con aplausos, tal como lo indicaba un señor de traje gris en un gran cartel.
El lunes, mi padre al llegar de su trabajo, me preguntó ¿cómo lo había pasado?, “¡genial!”  - le respondí- “fue el mejor día de mi vida”.  Tomándome del brazo, me sentó frente al  televisor y sacó unos vídeos de un viejo baúl. Eran vídeos de fútbol que contenían añejos partidos...
Era un clásico, el mismo que yo había visto el día anterior, pero quedé impactado. Había 80.000 personas en el estadio y no 15.000 como el día anterior, más aún: los hinchas estaban de pie y saltaban al ritmo de un tambor;  fuegos artificiales iluminaban la salida del equipo junto con una lluvia de papel picado y una enorme bandera tapaba el codo sur. Y si esto fuera poco el resultado final había sido un empate a tres goles por lado.
Yo no lo podía creer; más aún cuando sacó un nuevo vídeo en el que aparecían hombres como: Garrincha, Zico, Sócrates, Sánchez, Caszely, Figueroa, Franchescoli, Croyf, Mataeus, Kempes, entre otros.
Y éso no era todo: la tercera cinta contenía lo mejor, solo dos hombres, uno moreno de metro setenta y cinco, y otro gordito de metro sesenta,  eran unos genios con el balón en los pies.
No recuerdo qué fue lo que mi padre hablo en esos instantes... De lo único que me di cuenta, fue cómo  habían acabado con mi pasión, por la que yo vivía no era mas que un gran negocio y nosotros éramos sus consumidores.
Hoy, treinta años mas tarde, le muestro a mi hijo Diego los mismos vídeos que mi padre me mostró, y desde ese día no he vuelto a ir al fútbol. 
  


sábado, 6 de octubre de 2012

Poema


Dulce trasnoche cómplice
Inquietudes desatadas
En letras hermosas
Complicidad romántica
Pasos seguros al amor
Dichosas letras
Y signos románticos
Celos celosos de los celos ajenos
Futuro en la memoria
Pasado pisoteado
Por conjuros jugados
Detalles hermosos
Silencio
Suspiros, más silencio
Noche corta
Noche infinita
Sueño contigo
Despierto
Te pienso
Sonrío
El pecho se infla
El corazón tranquilo
El día embellece
La locura me invade otra vez
La locura hermosa
La belleza de ti
Tengo ganas de ti
De que llegue la noche
Y estés ahí
Te veo en todos lados
Tomo tu mano
Paseamos
Reímos
Nos besamos
Nos gustamos
Nos enamoramos
Nos volvemos más locos
Nos enamoramos más
Llega otra noche
No tengo sueño
A tu lado quiero despertar